{"id":2516,"date":"2025-09-22T22:40:49","date_gmt":"2025-09-22T22:40:49","guid":{"rendered":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/?p=2516"},"modified":"2025-09-22T22:56:06","modified_gmt":"2025-09-22T22:56:06","slug":"11-el-socio-y-el-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/11-el-socio-y-el-silencio\/","title":{"rendered":"11- El socio y el silencio"},"content":{"rendered":"\n<p>Cipolletti me viene acomodando las piezas como quien endereza fotos torcidas en un pasillo. Hoy me toc\u00f3 la m\u00e1s dif\u00edcil: <strong>ver a mi socio\u2014mi hermano<\/strong> despu\u00e9s de meses. Lo esper\u00e9 con un hambre raro; ensay\u00e9 <strong>escenas enteras<\/strong> en la cabeza, posibles frases para el saludo, para el reproche, para el abrazo. Pero la realidad siempre habla con otra voz. <strong>Lleg\u00f3 y dijo lo que tem\u00eda<\/strong>: no seguir\u00e1 en la empresa de forma activa, se toma distancia, unas \u201cvacaciones\u201d con los pies adentro y el cuerpo afuera. <strong>Me vaci\u00f3 el est\u00f3mago<\/strong> con esa simpleza. No me dej\u00f3 solo\u2014lo s\u00e9\u2014, pero encendi\u00f3 esa <strong>alarma vieja<\/strong> que me hace sentir el mundo como un lugar sin barandas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos sentamos. El <strong>humo<\/strong> hizo el trabajo de siempre: <strong>tiempo prestado<\/strong>. Lo escuch\u00e9 y me escuch\u00e9: en su distancia hab\u00eda un espejo que no quer\u00eda mirar. <strong>Fue un a\u00f1o duro<\/strong>; yo me fui desarmando como un reloj sin tornillos. Lo cargu\u00e9 con mi <strong>peregrinaje oscuro<\/strong>, con mis <strong>noches largas<\/strong>, con mi falta de avance. A su manera me quiso\u2014me <strong>quiere<\/strong>\u2014, pero no vive con estorbos ajenos: <strong>su mundo tiene reglas<\/strong>. A veces la forma de cuidar es <strong>soltar<\/strong>. Ese soltar me <strong>rompi\u00f3 el coraz\u00f3n<\/strong> cuando m\u00e1s necesitaba creer que me quedaba un hermano; al mismo tiempo, puso el term\u00f3metro justo donde <strong>yo negaba la fiebre<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre lo llam\u00e9 <strong>Sensei<\/strong>. Lleg\u00f3 a su <strong>Mandalay<\/strong> por rutas que no son las m\u00edas; tal vez sin mis dolores, pero con los propios. Eso no lo hace menos <strong>maestro<\/strong>: al contrario, me sirve de <strong>anclaje<\/strong>. Hoy puedo aprender lo que antes no entraba: <strong>mesura<\/strong>, <strong>enfoque<\/strong>, <strong>disfrute sin fuga<\/strong>. No s\u00e9 qu\u00e9 lugar ocupa ahora en mi vida; lo cierto es que la <strong>distancia que puso<\/strong> dej\u00f3 claro que el \u00e9xito no puede colgarse de un solo clavo. <strong>Depende de m\u00ed<\/strong>, s\u00ed, pero no <strong>solo<\/strong> de m\u00ed: hay familia, hay amigos, hay <strong>yoes<\/strong> que volvieron a sentarse a la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre caladas se me revelaron <strong>fragmentos<\/strong>: el pozo <strong>lo cav\u00e9 con mis manos<\/strong>; la cuerda la tir\u00e9 <strong>tarde<\/strong>; abajo me hice compa\u00f1\u00eda con <strong>excesos<\/strong> y <strong>silencios<\/strong>. Sal\u00ed. Estoy afuera, pero a veces el <strong>fantasma<\/strong> de la ca\u00edda me toca el hombro. Lo nombro para que no gobierne. Acepto que <strong>nadie<\/strong> puede viajar por m\u00ed. La gente aparece <strong>cuando debe<\/strong> y ense\u00f1a <strong>lo que corresponde<\/strong>; mi tarea es elegir qui\u00e9n entra y qui\u00e9n no, <strong>qu\u00e9 permito<\/strong> y qu\u00e9 dejo <strong>en la puerta<\/strong>. Con Sensei me vibra una cuerda que no s\u00e9 afinar: una parte m\u00eda quiere que se vaya, otra que se quede. Probablemente lo que espero de \u00e9l no tiene nombre; ser\u00e1 por eso que me <strong>ensordece<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un <strong>pacto de caballeros<\/strong> en su momento: si \u00e9l dejaba a su novia, yo terminaba con <strong>M.<\/strong> Lo cumplimos. No fue noble ni rom\u00e1ntico; fue <strong>necesario<\/strong>. Mi cabeza me hab\u00eda hecho olvidar que <strong>ella no me hac\u00eda bien<\/strong>; el ni\u00f1o en m\u00ed se aferraba como en guarder\u00eda, esperando que la madre vuelva. Me da <strong>verg\u00fcenza<\/strong> contar c\u00f3mo me <strong>suicid\u00e9 en vida<\/strong> por periodos: no dormir, <strong>fumar demasiado<\/strong>, cuerpos prestados para una <strong>soledad<\/strong> que no se masticaba. Verg\u00fcenza por no haberme <strong>cuidado<\/strong>. Verg\u00fcenza por haber convertido a mi hermano en <strong>muro de contenci\u00f3n<\/strong> sin pedirle permiso.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, al salir del encuentro, me qued\u00f3 en el pecho un <strong>nudo neutro<\/strong>: no es amor ni rabia; es <strong>densidad<\/strong>. Tal vez sea <strong>cansancio<\/strong>. Hace 24 horas que no duermo. Camino por el centro con <strong>viento fr\u00edo<\/strong> pegando en la cara y la <strong>mand\u00edbula<\/strong> pidiendo feriado. Me repito que <strong>no estoy solo<\/strong>: lo confirm\u00e9 con hechos, con <strong>l\u00edmites<\/strong>, con <strong>di\u00e1logo<\/strong>. La br\u00fajula vuelve a marcar: <strong>trabajo<\/strong>, <strong>facultad<\/strong>, <strong>responsabilidades<\/strong>; el <strong>disfrute<\/strong> no se negocia, pero ya no compite con mis <strong>sue\u00f1os<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cerrar el d\u00eda, vuelvo a la <strong>mesa<\/strong>. Pongo <strong>jazz peque\u00f1o<\/strong>; abro un cuaderno nuevo. Escribo sin justificarme: <strong>\u201cPerdonarte no es excusarte; perdonarme no es olvidarme\u201d<\/strong>. Apoyo la mano sobre el pecho, siento el <strong>motor parejo<\/strong>, y me digo que esta vez el \u00e9xito ser\u00e1 un <strong>corredor amplio<\/strong>, no un <strong>hilo tenso<\/strong>. Si Sensei camina cerca, bien. Si no, tambi\u00e9n: <strong>mi Mandalay no depende de su paso<\/strong>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cipolletti me viene acomodando las piezas como quien endereza fotos torcidas en un pasillo. Hoy me toc\u00f3 la m\u00e1s dif\u00edcil: ver a mi socio\u2014mi hermano despu\u00e9s de meses. Lo esper\u00e9 con un hambre raro; ensay\u00e9 escenas enteras en la cabeza, posibles frases para el saludo, para el reproche, para el abrazo. Pero la realidad siempre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[12,7],"tags":[],"class_list":["post-2516","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-camino-al-mandalay","category-escritos"],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Francisco Gonzalez","author_link":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/author\/francis\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Cipolletti me viene acomodando las piezas como quien endereza fotos torcidas en un pasillo. Hoy me toc\u00f3 la m\u00e1s dif\u00edcil: ver a mi socio\u2014mi hermano despu\u00e9s de meses. Lo esper\u00e9 con un hambre raro; ensay\u00e9 escenas enteras en la cabeza, posibles frases para el saludo, para el reproche, para el abrazo. Pero la realidad siempre&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2516","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2516"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2516\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2517,"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2516\/revisions\/2517"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}