{"id":2520,"date":"2025-09-22T22:55:57","date_gmt":"2025-09-22T22:55:57","guid":{"rendered":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/?p=2520"},"modified":"2025-09-22T22:56:21","modified_gmt":"2025-09-22T22:56:21","slug":"13-cordoba-mapa-de-quietud-y-vertigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/franciscogonzalez.com.ar\/escritos\/13-cordoba-mapa-de-quietud-y-vertigo\/","title":{"rendered":"13- C\u00f3rdoba: mapa de quietud y v\u00e9rtigo"},"content":{"rendered":"\n<p>La vida en <strong>C\u00f3rdoba<\/strong> tiene una trampa elegante: <strong>sobran recursos, faltan necesidades<\/strong>. Es un buffet abierto donde uno puede ser <strong>tanto<\/strong> y, a la vez, <strong>nada<\/strong>. Camino por avenidas limpias y siento el <strong>presagio<\/strong> de estar \u201checho\u201d sin haber cruzado todav\u00eda el desierto que separa el deseo del logro. No suena a <strong>autoboicot<\/strong>; suena a <strong>rutina<\/strong>: tela de ara\u00f1a que no se ve, pero pega. A veces extra\u00f1o <strong>tu compa\u00f1\u00eda<\/strong>, no tu vida conmigo. En el fondo, extra\u00f1o <strong>una parte m\u00eda<\/strong> que todav\u00eda est\u00e1 llegando a casa. La integraci\u00f3n dej\u00f3 <strong>paz<\/strong> y <strong>brisas claras<\/strong>; las voces que antes gritaban hoy apenas son un <strong>eco fantasma<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Me repito que la etapa dif\u00edcil no ser\u00e1 <strong>sobrevivir<\/strong> sino <strong>salir a buscar lo que me pertenece<\/strong>. Hay un <strong>llamado de soledad<\/strong> que me baja hasta el <strong>tu\u00e9tano<\/strong>: me pide abandonar todo v\u00ednculo por un tiempo para crecer mejor. Lo escucho y lo <strong>desconf\u00edo<\/strong>: no s\u00e9 si es sabidur\u00eda o <strong>patr\u00f3n viejo<\/strong> con m\u00e1scara nueva. Decido mirarlo sin juicio: quiz\u00e1 lo que pide no es aislamiento, sino <strong>n\u00edtidez<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es estar <strong>encaminado<\/strong>? \u00bfTener objetivos claros y caminar hacia ellos? Toda mi vida avanc\u00e9 hacia el futuro con el <strong>pasado<\/strong> cargado en la espalda; ahora la mochila <strong>no est\u00e1<\/strong> y la calma me deja disfrutar <strong>sin interrupciones<\/strong>. Me pregunto si la paz es <strong>reposo<\/strong> o <strong>disfrute<\/strong>. Pienso, reflexiono, escribo, repito: \u00e9se es mi hobby y mi <strong>modo de respirar<\/strong>. No s\u00e9 vivir sin pensar; tampoco quiero. La clave parece ser <strong>pensar bien<\/strong>: convertir la lucidez en <strong>direcci\u00f3n<\/strong>, no en <strong>ruido<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo de todo comienzo es <strong>darle direcci\u00f3n al hambre del alma<\/strong> sin ahogar la curiosidad del coraz\u00f3n. Aparecen <strong>se\u00f1ales de ruta<\/strong>: escribir m\u00e1s, relanzar el <strong>blog<\/strong>, seguir con <strong>Pegasus<\/strong>. El alma dice que s\u00ed; el <strong>cuerpo<\/strong> demora; la <strong>mente<\/strong> apacigua el llamado como si lo meciera. \u00bfEs <strong>autoboicot<\/strong>? No lo s\u00e9: puede ser simple <strong>inercia<\/strong> despu\u00e9s del terremoto.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi paz, hoy, es <strong>existir sin justificarme<\/strong>. Antes mi valor depend\u00eda del <strong>movimiento<\/strong>: metas, objetivos, acci\u00f3n. El camino al <strong>Mandalay<\/strong> reorden\u00f3 la casa: san\u00e9 <strong>ra\u00edces<\/strong>, cambi\u00e9 <strong>planos<\/strong>. Ahora toca <strong>inspecci\u00f3n fina<\/strong>: \u00bfqu\u00e9 me genera cada cosa?, \u00bfd\u00f3nde pongo <strong>l\u00edmites<\/strong>?, \u00bfqu\u00e9 le bajo el volumen? Primer paso: <strong>no sobredimensionar lo que no suma<\/strong>. Segundo: <strong>calmarme<\/strong> cuando vuelven los <strong>ecos<\/strong> del pasado. Tercero: <strong>cuidar<\/strong> la soledad elegida hasta que se vuelva <strong>compa\u00f1\u00eda<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras escribo me llega la <strong>nostalgia<\/strong> de mi eje adolescente: departamento, libros, c\u00f3digo, cuadernos; una <strong>felicidad austera<\/strong>. En el nuevo departamento intento <strong>recuperar ese pulso<\/strong>, pero sin m\u00e1scara de invulnerable y con <strong>emociones nombradas<\/strong>. Me sorprendo pregunt\u00e1ndome cu\u00e1nto dura el <strong>velorio<\/strong> del yo antiguo. La duda es <strong>ansiedad disfrazada<\/strong>: no una verdad. Las cadenas nunca fueron de afuera: <strong>era yo at\u00e1ndome<\/strong>. Si esto es <strong>amor propio<\/strong>, lo elijo; la <strong>paz<\/strong> no se negocia, como bien me ense\u00f1\u00f3 el <strong>sensei<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Al caer la tarde aparece el llamado hond\u00edsimo: <strong>no puedo seguir este camino acompa\u00f1ado<\/strong> de cualquier manera. Menos <strong>noches en serie<\/strong>, menos conversaciones que se evaporan. <strong>No vibro<\/strong> en esa frecuencia. Quiero <strong>centrarme en m\u00ed<\/strong>, no administrar opiniones ajenas. Suena duro, pero es <strong>honesto<\/strong>: terminar pendientes, hacer <strong>borr\u00f3n y cuenta nueva<\/strong>, y quedarme con v\u00ednculos que <strong>respiren conmigo<\/strong>. Si el precio de la claridad es un poco de soledad, <strong>lo pago<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierro la ventana a medias. <strong>Humo<\/strong> que sube fino. Un vaso de agua. Apoyo la espalda en el respaldo sin pedir permiso. Pienso que estar encaminado quiz\u00e1 sea esto: <strong>que la calma no me duerma<\/strong> y que el deseo no me arrastre; caminar <strong>despierto<\/strong>, con la br\u00fajula en el pecho y el mapa en la mesa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida en C\u00f3rdoba tiene una trampa elegante: sobran recursos, faltan necesidades. Es un buffet abierto donde uno puede ser tanto y, a la vez, nada. Camino por avenidas limpias y siento el presagio de estar \u201checho\u201d sin haber cruzado todav\u00eda el desierto que separa el deseo del logro. 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